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Cómo leer un plano de sección de extrusión antes de mandarlo a cotizar
Publicado 2026-08-04
La mayoría de los compradores reciben el plano, no lo dibujan. Llega del arquitecto, de la oficina técnica o del propio cliente, y la pregunta que usted tiene delante no es si la geometría es elegante — es si esa hoja está lista para salir a cotización. Un plano que no lo está vuelve convertido en una semana de preguntas, y a veces en una matriz que se mecaniza antes de que nadie detecte el problema. Esto es lo que miramos nosotros cuando nos entra una sección, y en el orden en que lo miramos.
Léalo como una instrucción para una matriz, no como el dibujo de una pieza
Un plano de sección cumple una sola función: decirle al matricero qué forma de aluminio tiene que salir de la prensa. Todo lo demás se deduce de ahí. El largo no aparece en el plano porque no es una propiedad de la sección. El color tampoco, porque el acabado va después de la extrusión. Lo que sí aparece es el contorno del hueco por el que se va a empujar el metal — y ese hueco tiene que ser físicamente fabricable.
El cambio de enfoque es útil porque le indica qué preguntas van en el plano y cuáles van en el correo de consulta. Los proyectistas que piensan el plano como una imagen de la pieza terminada tienden a poner ahí el acabado y el largo, y a dejar fuera justo lo que el matricero necesita.
Antes que nada, compruebe que la sección esté cerrada y sin ambigüedades: que cada pared cierre contra otra, que no haya líneas sueltas, y que sea una sección real y no un contorno calcado de una fotografía. Recibimos secciones calcadas más a menudo de lo que uno esperaría, casi siempre cuando alguien intenta igualar la pieza de un competidor.
Las cuatro cosas que hay que mirar primero
**Círculo circunscrito.** Trace el círculo más pequeño que contenga por completo la sección. Ese diámetro, más que el ancho o el alto nominales, decide en qué prensa puede correr el perfil y si es viable siquiera. Nuestro rango llega a 500 mm de círculo circunscrito; una sección que cabe en un círculo modesto pero se anuncia como «300 × 40» puede ser una pieza fácil, y una L de aspecto delgado que abarca una diagonal grande puede no serlo.
**Espesor de pared — y qué tan uniforme es.** Extruimos desde 0,7 mm de pared, pero el mínimo absoluto importa menos que la relación entre la pared más fina y la más gruesa de la misma sección. El metal fluye más rápido por las zonas gruesas que por las finas, y una sección que combina un nervio estructural pesado con una aleta decorativa fina le está pidiendo a la matriz que equilibre dos velocidades de flujo distintas. Se puede hacer. Solo conviene que sea una decisión tomada a conciencia y no por descuido.
**Hueco, semihueco o macizo.** Un vacío cerrado lo convierte en hueco, y exige una matriz de puentes con el macho sostenido dentro del flujo. Un canal profundo y estrecho con boca pequeña lo convierte en semihueco: ahí la matriz tiene una lengüeta fina que debe mantener esa abertura contra la presión de extrusión. El macizo es el caso simple. Esta sola línea mueve el tipo de matriz, el plazo y el coste más que casi cualquier otra cosa de la hoja.
**Simetría.** Una sección equilibrada respecto de un eje se extruye de forma más predecible que otra en la que toda la masa está cargada a un lado. No hace falta simetría perfecta, y hay muchísimos perfiles buenos que son asimétricos — pero si todavía le queda libertad de diseño, mover masa hacia el equilibrio es casi gratis en esta etapa y caro más adelante.
La trampa del semihueco
El problema más frecuente que encontramos en los planos que nos llegan no es una pared demasiado fina ni una sección demasiado grande. Es un proyectista que creó un semihueco sin darse cuenta.
Suele pasar así: se dibuja un canal para alojar un tornillo, una junta o un junquillo, y en algún punto del ciclo de revisiones la boca se estrecha — por un mejor cierre, por estética, porque cambió el proveedor de la goma. Nadie repara en que la relación entre la abertura y la profundidad cruzó una raya. En el plano es una modificación menor. En la matriz convierte una lengüeta robusta en una frágil, que tiene que mantener esa abertura contra toda la presión de la prensa, en cada metro de cada tocho.
Las consecuencias no aparecen como un rechazo. Aparecen como menor vida de matriz, cambios de matriz más frecuentes, límites más estrictos a la velocidad de extrusión y un precio más alto del que habría tenido una sección casi idéntica. Eso es lo que fastidia: la alternativa muchas veces estaba disponible gratis, si alguien hubiera preguntado en fase de plano.
Así que cuando vea una sección con cualquier rebaje profundo y estrecho, márquelo y pregunte. Si la respuesta es que abrir un poco la boca de ese canal traslada la pieza a una categoría más fácil, esa es una decisión que el equipo de diseño suele poder tomar en una tarde — y que casi nunca quiere tomar después de mecanizada la matriz.
Qué cotas son funcionales — y por qué el plano tiene que decirlo
En una sección típica, solo un puñado de cotas determina realmente si la pieza funciona. El alojamiento de tornillo que tiene que aceptar un tornillo concreto. La ranura que tiene que sujetar una junta concreta. La cara que acopla contra el perfil contiguo. El resto son cotas que existen porque la geometría hay que definirla, no porque algo dependa de ellas.
El plano casi nunca distingue entre unas y otras. Cuando no lo hace, al proveedor le queda una única respuesta sensata: mantener todo según el valor por defecto de la norma, cotizar sobre esa base e inspeccionar sobre esa base. Nuestra referencia estándar es la EN 12020, con ±0,1 mm disponible donde una cota lo requiera — pero qué cotas lo requieren lo decide usted, no nosotros, y no podemos deducirlo de un plano sin marcar.
Esto vale en los dos sentidos. Si deja sin marcar las cotas de acoplamiento, puede recibir una pieza que cumple el plano y aun así no monta. Si marca todas las cotas como críticas — pasa, normalmente como forma de sentirse a salvo — está pidiendo pagar precisión en caras que nadie va a tocar nunca, y alarga el informe de inspección sin mejorar la pieza.
La solución práctica es una sola nota en el plano que identifique las dos o tres cotas funcionales. A qué compromete realmente al proveedor cada clase de tolerancia es un tema más largo, y lo tratamos aparte en nuestro artículo sobre tolerancias de extrusión.
La mitad de la especificación que nunca está en el plano
Un plano de sección describe una forma. Una compra necesita bastante más que una forma, y la mitad que falta es siempre la misma.
La aleación y el temple no están en el plano, y esa elección cambia tanto lo que el perfil aguanta como lo limpio que queda el acabado. El largo de corte tampoco está — extruimos hasta 12.000 mm, pero lo que usted necesita es un largo que pueda embarcar y manipular de verdad. El acabado tampoco está, y ahí hay una interacción con las cotas que pilla a mucha gente: la capa anódica o la pintura se apoyan sobre la superficie, de modo que un ajuste exacto en metal desnudo puede quedar apretado después del acabado. Si una cota es crítica y la pieza lleva acabado, el plano debería decir si el número aplica antes o después.
El plano tampoco es el sitio para la cantidad, el embalaje o los términos de entrega — pero sin eso no se puede emitir una cotización, y un plano de sección enviado a secas volverá con todo eso en forma de preguntas. Mandarlo todo junto convierte dos rondas de correo en una.
Qué enviar junto con el plano, y cuándo conviene replicar
Mande el plano en formato CAD editable si lo tiene — DWG o DXF. Un PDF sirve, y una foto nítida de un plano en papel también, pero cada paso que se aleja del CAD añade una posibilidad de que alguien lea mal un radio o un espesor. Si lo único que tiene es una muestra física, dígalo y mande la pieza: medir una muestra es algo normal para nosotros, y es mucho más fiable que calcarla.
Cuente qué hace el perfil. «Perfil de marco de una puerta corredera, carga el vidrio, salva unos dos metros» nos dice más sobre qué aleación y qué tolerancias importan que tres páginas de cotas. Es también la frase que nos permite avisarle cuando un perfil de catálogo resolvería el trabajo — que a veces es la respuesta, y una matriz a medida no siempre es donde conviene gastar.
Hágale dos preguntas a cualquier proveedor antes de mecanizar la matriz. Primera: ¿esta sección es hueca, semihueca o maciza, y un cambio pequeño la movería a una categoría más fácil? Segunda: ¿qué cotas piensan inspeccionar, y contra qué criterio? Un proveedor que responde a las dos sin rodeos ha mirado su plano de verdad. Uno que solo cotiza precio y plazo puede que no.
Y si un proveedor le dice que la sección es sencilla sin mencionar jamás el círculo circunscrito, la relación de espesores ni el tipo de matriz, replique una vez. No porque se equivoque — muchas veces acierta — sino porque la respuesta a esa pregunta es lo que le indica si la oferta que tiene delante está basada en su plano o en una suposición. Mándenos la sección y le diremos qué vemos en ella, incluidas las partes que preferiría que no viéramos.
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